
El sábado decidimos caminar un poco, entonces salimos con destino al Parque Aclimaçao.
Teníamos como guía un mapita que era aproximado.
No fuimos solos sino con nuestra bebé, Daisy, que por supuesto llevaba puesto bozal por las dudas.
Aquí todos los parques son cerrados, y con mucha vigilancia policial.
Cuando llegamos aquello era algo hermoso y grande, hasta Daisy saltaba de la emoción.
Es un parque que cuenta con un gran lago artificial y con mucha vegetación y fauna.
Pasamos como cuatro horas sentados en el pasto y corriendo con Daisy.
Fue un sábado en familia.
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